El organismo humano es capaz de autorregenerarse. De todos es sabido que si a una lagartija le cortamos la cola regenerará una nueva en poco tiempo, igual le pasa a la estrella de mar, que si pierde uno de sus brazos pronto tendrá otro completo. Se nos hace difícil pensar que un ser humano regenere una mano amputada, pero en realidad tenemos la capacidad de hacerlo. Es poco conocido que si extirpamos parte de un hígado con el tiempo ese hígado se regenerará completamente, es más, el trozo extirpado e implantado en otra persona regenerará un hígado nuevo completo. Por lo tanto tenemos esa capacidad de regeneración que, en teoría, podría regenerar todos los órganos, y de hecho ocurre, pero no hasta el punto de hacer crecer un miembro amputado, aún no se conoce la causa de esta limitación.

La capacidad regenerativa corre a cargo de células especializadas. Concretamente tenemos dos, las plaquetas de la sangre y las células madre de los tejidos, es decir, no son tejidos regenerativos como tal sino determinadas células de los tejidos. Actúan de dos formas: liberando sustancias y reproduciéndose para obtener células nuevas. Concretamente las plaquetas únicamente liberan sustancias, son los llamados factores de crecimiento. La Plaqueta es una célula muy especial de la sangre que se encarga, por un lado, de coagular la sangre cuando nos hacemos una herida para evitar que nos desangremos, y por otro libera los factores de crecimiento, sustancias que se encargan de activar la producción de tejido nuevo, es decir, se encargan de la cicatrización.

El organismo humano es el ser biológico más importante por su perfección y complejidad conocido hasta ahora. Esa complejidad sigue siendo inescrutable en muchas ocasiones, pero poco a poco vamos conociendo mejor cómo funciona. Todas las células de nuestro cuerpo actúan como seres independientes, cada célula tiene vida propia y funciones propias, normalmente coordinadas para que formen órganos y cada uno de ellos tenga unas características especiales, para ello es necesario que estén comunicadas entre sí, igual que hacemos nosotros, nos comunicamos unos con otros, últimamente a un nivel muy similar al del organismo, tenemos teléfono, Whatsapp, Facebook, etc. De tal forma que personas muy próximas o muy distanciadas y repartidas por todo el mundo son capaces de comunicarse instantáneamente. El teléfono, Whatsapp, Facebook… de nuestro cuerpo son las sustancias que liberan las células, frecuencias electromagnéticas, emisiones de fotones… y de todo ello se encargan las células como individuos independientes, cada una tiene la capacidad de emitir comunicaciones y recibir las de otras células, ya sean próximas o lejanas, instantáneamente, insisto, igual que hacemos nosotros.

¿Qué son las células madre?

Las células madre tienen dos funciones, por una parte, de forma similar a la Plaqueta, liberan determinadas sustancias (Citoquinas), y al mismo tiempo son capaces de reproducirse a sí mismas y generar nuevas células estructurales del tejido de que se trate, cosa que las plaquetas son incapaces de hacer.

Las células madres se encuentran en todos los tejidos, pero hemos de diferenciar dos tipos: células madres embrionarias células madre adultas.

Las células madre embrionarias, como su nombre indica son las que desarrollan el embrión, por lo tanto, aunque de momento se desconoce el mecanismo, son capaces de producir un cuerpo entero.

Las células madre adultas son las que forman parte de cada uno de nuestros tejidos y en ellas podemos distinguir dos grupos, las unipotenciales, se encargan de generar exclusivamente células de los tejidos a los que pertenecen (las del corazón sólo reproducen células cardiacas, las del hígado sólo reproducen células hepáticas…) y las pluripotenciales que pueden reproducir cualquier célula del cuerpo, ya sea una neurona, una célula de pulmón o de cualquier otro tipo. Este tipo de células pluripotenciales las podemos encontrar en tres tejidos diferentes: El cordón umbilical , la médula ósea y la grasa. Precisamente la grasa, el tejido adiposo es el más rico en células madre pluripotenciales adultas, son las llamadas células estromales o del estroma vascular.

Por lo que sabemos hasta ahora las células estromales o del estroma vascular (células madre) de la grasa se encuentran en estado de letargo, es decir, por sí solas son incapaces de activarse para producir nuevos tejidos.

¿Cómo funcionan las células estromales (células madre)?

Son una maravilla de la comunicación y la actuación. Cuando una célula estromal vascular (célula madre) de la grasa, que normalmente se encuentra en estado de letargo, se activa es porque su entorno se ha visto gravemente afectado, incluso destruido. La célula estromal (célula madre) detecta que el resto de células de su entorno están sufriendo y por tanto el entorno está alterado, lo que la hace reaccionar mandando informaciones a ese entorno para que se regenere y para ello libera determinadas sustancias (Citoquinas) que estimulan la regeneración de nuevos vasos sanguíneos con el fin de recuperar la oxigenación, que suele ser lo primero que se pierde.